15 oct 2012

Alimentación y cáncer - Presentación


El cáncer es la segunda causa de muerte en los países desarrollados. Su incidencia aumenta con la edad y la dieta es la causante en, al menos, un 30% de los casos. Diversos estudios han demostrado la importancia de la nutrición en el desarrollo de cáncer, estimándose que hasta un 40% de los tumores podría ser prevenidos a través del mantenimiento de una dieta adecuada y otros estilos de vida saludables. Investigaciones de varias procedencias han demostrado que existen alimentos que actúan como protectores, disminuyendo así la prevalencia de padecer un cáncer como son las verduras, frutas, cereales integrales, fibra dietética, ciertos micronutrientes, algunos ácidos grasos y la actividad física. Por el contrario existen otros factores considerados como carcinógenos, tales como el tabaco y el alcohol, y otros presentes o relacionados con la dieta como son algunos ácidos grasos (hidrogenados), la obesidad y sobrepeso, métodos de preparación de comida (barbacoa), micotoxinas presentes en frutas y verduras y grasas saturadas, que pueden incrementar el riesgo de cáncer.

Cuando la enfermedad se presenta, el objetivo de la dieta es mantener el buen estado nutricional de aquellos pacientes que no han sufrido un deterioro grave o bien conseguir mejorar el estado nutricional en aquéllos que lo padecen. Tenemos que tener en cuenta que los tratamientos a los que se ven sometidos (quimioterapia) producen una gran pérdida de peso (caquexia cancerosa), debilidad muscular e inapetencia hacia la comida, por lo que deberemos de introducir algunas modificaciones para que no se produzca una malnutrición proteínico-energético. Para esto, en la dieta del paciente oncológico predominará evitar la pérdida de masa muscular y tejido graso, junto con el restablecimiento de los niveles óptimos de vitaminas y minerales. Todas estas adaptaciones de la dieta conseguirán que el paciente responda mejor al tratamiento antitumoral y que, por tanto, aumenten las probabilidades de éxito y, además, mejorar la calidad de vida del paciente.

 Actualmente existen diversas guías dietéticas y recomendaciones que os ayudarán a aprender cómo debe ser la alimentación de los enfermos, como debéis  prepararla y presentarla para que sea lo más apetecible posible. De esta forma conseguiremos una correcta alimentación del paciente durante su tratamiento y mejorar su calidad de vida en la medida de lo posible.

Antes de iniciar una dieta personalizada para el paciente oncológico, se deben tener en cuenta sus características personales, como son, su estado nutricional, qué tipo de cáncer o tumor padece, cómo es su respuesta psicológica, su estado físico, que tratamiento tiene o va a tener y el pronóstico médico. 



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